Llevo el marzo como castigo,
La fría fecha del recuerdo, el silencio del dolor,
Y el olvido pasajero se hace eco en cada esquina
Y es el pueblo el que reclama.
Calla el juicio apresurado
Y se nubla la memoria invadida por el miedo,
Dejando cicatrices en la piel y sombras sin dueño,
Fotografiados los rostros inocentes que vagaron en su ausencia
Y en la soledad de la conquista de una vida perdida.
Son solo nombres que juegan con el viento,
Identidades paralizadas por el tiempo,
Y el espacio clandestino murmura la verdad a gritos
Buscando escapar de esa realidad seducida de mentiras
A la espera de un abrazo que aflore una ilusión,
Un pequeño despertar entre tanta oscuridad.
Son voces anónimas las culpables
Y recae en oídos sordos la palabra
Que se libera,
Buscando como destino permanecer en el recuerdo
Y renaciendo sutilmente de las cenizas.
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