Silencios, trazando hilos por doquier por donde nadie los ve
olores dispersos, de otro tempo
de otras latitudes
visiones de antaño, humedades del viento.
Encontrarse y perderse a la vez,
calmar la sed,
beber de tu piel,
rozarnos, besarnos,
conocernos de a poco.
Buscar, por donde nadie mira,
esos horizontes violáceos que se oscurecen
ocasos alternativos
noches de fiebres ardientes, y cohetes amarillos.
Amar sin descuidos,
remontar barriletes de cenizas,
armar y desarmar,
despojarse los miedos.
Olvidar.
Recordar.
Disparadores de verdades
de incipientes fotografías
que se pierden, por el jardín
resuenan bandoneones
y se oxidan los relojes.
a la vera del río ahogando la melancolía de mis pesados días.
Tratando de escapar de mis delirios,
la locura de no vivir la misma vida,
O muchas vidas,
Lo simple y lo complejo.
Lo único y lo perverso
que de tu boca resabios abarca.
Nombrarte,
Estar para poder ser, permanecer
y esperar que la tarde se olvide,
de nosotros
de vos
de mi
de lo que pudo ser,
de lo que soy
de esta tempestad de antaño,
que me ahoga más y más.