Era constante que de madrugada una oleada de cascarudos morados brillantes de duro caparazón la visitara a Malena, se entrometieran en sus libros, apuntes, en sus resúmenes, paseaban de la punta de la cocina o custodiaban el baño.
Ella que de madrugaba siempre se despertaba por pequeños rasguños en el borde de su cama, o debajo del sueño sentía como si alguien caminara sobre la madera o las tablas de la cama, tenía miedo y no miraba debajo de su cama por miedo que algún monstruo o bicho raro hubiera. Eran diminutos estos morados con patitas, pero de noche parecían fluorescentes, ellos la cuidaban de las pesadillas, de los malos sueños, de los fantasmas del pasado, o recuerdos no tan gratos. Nadie sabia que eran mandados por un conde de Escocia, quién se había enamorado al observarla una noche flotando por su techo, de casualidad se perdió porque siguió a una estrella que estaba perdida, y se perdieron los dos, y ante la duda, se acostaron en su tejado, y la ventana estaba abierta por lo que espiaron para saber de qué se trataba este nuevo mundo, esta ciudad de grandes faroles, avenidas, y monumentos. Claramente se sentían extranjeros en ella, no comprendían como regresar a su hogar. A la galaxia Gorrión. Y en ese momento en que apoyaron sus pestañas contra el frío vidrio de la ventana, la encontraron durmiendo a esta niña de cabellos rubios, dorados, piel blanca, y pijama a rayas. Malena decía en la punta de la cama.
Y estos cascarudos visitaban su casa, para contarle al conde cómo era Malena, qué le gustaba, investigaban, sacaban foto, hurgaban, conocían y descubrían que clase de ser humano, de marciano gigante, de persona era.No había investigadores privados, y estos cascarudos eran invisibles a los ojos de Malena, jamás se daría cuenta que la estaban investigando desde otras galaxias o planetas.
Al día siguiente, como de costumbre ella desayunaba sobre el tejado, café con leche y dos tostadas con dulce y se iba a hacer sus tareas. Por ahi, soñaba, hacia dibujos con las estrellas que algunas lograban verse detrás de los rayos del sol, o jugaba a que era un marciano y conquistaba planetas y le ponía nombres extraños. Era una forma de pasar el rato hasta que tuviera que ir a la Escuela.
Ya de noche, el sol cayendo los cascarudos morados emprendían su viaje a casa de Malena, en una nave espacial, otros, más osados, se largaban en paracaídas desde el cielo hasta la Terra, y otros, bajaban, hacían como escalerita y unos sobre otros iban pasando con sus linternas, usaban luciérnagas que dejaban halos de luces y a la vez se podían ocultar, nadie estaría al tanto de que estas criaturas bajaban o se colgaban del cielo, equilibristas. Estaban entrenados por el conde, para poder realizar esta tarea. El que fallara, moría en el camino, o el conde lo exiliaba, y lo condenaban a cárcel perpetua por desertor y traidor-
Faltaba poco para que llegaran, entraran por la ventana hasta que vieron que la ventana estaba cerrada del lado de adentro de la habitación ahora sí que tenían un problema, no podían pasar por la hendija porque los caparazones estallarían y morirían al instante. Tampoco cabía posibilidad de cruzar o golpear el vidrio ella se despertaría y vería el bicho. Tuvieron que volar más alto, perder más tiempo, casi se hizo el amanecer, los primeros rayos los delataban y el caparazón panza arriba ardía de calor, derretían sus patas, todo era inestable hasta se quedaban ciegos algunos que caían escondidos dentro de su caparazón morado a suelo. Uno de ellos, el más chiquitos se l ocurrió una ida, silbó y traslado a todo el ejército más las luciérnagas que apenas hacían destellos porque el Sol comenzaba a aparecer, y los guío hacia la chimenea de la casa, desde allí se tirarían hasta entrar. Luego caminarían hasta la habitación y por debajo de la puerta o haciendo escalera abrirían la puerta. Así fue como uno a uno seguido,. se fueron tirando por la chimenea hasta quedar negros re tinto. Así eran más visibles, lo cual tenían que tener mucho ojo que nadie los pisara, zapatillas al acecho, o cualquier taco asesino de mujer. Algunos hacían rondas de guarida, vigilaban el lugar, trataban de que tampoco hubiera perro porque sería imposible evitarlo, y las alas estaban rotas, no podían volar por la presión del lugar. Los explotaría en el aire. Fueron en fila, ordenados, callados, a paso de hormiga, hasta que se toparon con una habitación, la puerta era enorme, de color blanca brillante, con un bonito cartel al centro que decía " Malena". Enseguida, los más altos y forajidos pasaron al frente e hicieron de base, los más pequeños comenzaron a trepar los cuerpos de sus compañeros, y así hicieron una cadena de cascarudos hasta que uno abrió la puerta, empujó y se abrió.
Ya sudados se resbalaban los pequeños por el stress del momento y caían como rompecabezas desarmado. O como fichas de dominó. Una vez adentro, la miraron. Ella dormía con su osito de peluche, le dejaron una carta, huellas digitales de sus patas rojas, y un pasaje de avión para que ella conociera al Conde en la residencia principal cerca de Plutonio
Malena, apagó su despertador y cuando voltio para tomar su bata de cama, encontró un sobre color violeta lleno de manchitas a los costados, abrió el sobre y allí estaba la petición del conde. Por supuesto que no creyó en ese momento que semejante carta real estuviera en su mesita de luz como si nada, con diez años, sabía que era imposible. Así que corrió a la cocina y le pregunto a su madre si era una broma esto. La madre que estaba haciendo el desayuno, se asustó al ver semejante escrito. Se preguntó como ingreso esta carta en el cuarto de su hija, tuvo miedo, y mandó a hacer rejas en las ventanas para que nadie pudiera observarla, o mandarle mensajes extraños. Creyó que quizás alguien hubiese entrado a la casa en algún momento, que estarían siendo monitoreados, no sé, estaba en shock. La hija no entendía una, pero como su madre estaba fanatizada con el suceso, dejó de darle importancia y bajó a jugar con sus muñecos. Su padre estaba de viaje por lo que las decisiones las tomaba la madre, asi que se la llevó a dormir a su cuarto.
A la noche, los cascarudos quisieron entrar en su habitación y se dieron cuenta que ella no estaba, la habían raptado, tocaron sus cornetas oficiales y enseguida un carro de caballos alados, vino a buscarlos, junto con el Conde que estaba preocupado, porque se habían enamorado de esta preciosa niña.
Malena roncaba desde la otra habitación, al igual que su madre, lo cual a los cascarudos se les ocurrió que no escucharían nada de sus pasos, así que decidieron meterse. Fueron cuidadosos y trataron de no hacer demasiado ruido con la puerta. Pasaron. Una vez que cruzaron la linea, dirigieron a la almohada más cercana haciendo piecito el mayor contaba al resto que veía. El conde estaba horrorizado, sentía miedo, no sabría como promonerle amor a su querida Malena. Estaba enamorado tan ciego que no supo ver que se trataba de una niña de diez años. Su madre no aprobaría esa relación, sabiendo que un Conde de otra galaxia, extraño, sin saber nada de él se su pasar, se la llevaría a lejanas oscuridades espaciales, y la convertiría en su esposa, a los diez años, disparate total.
El conde se animó a darle un beso en la mejilla, se trepó al borde de la cama y la miró de lado a lado, de arriba abajo. Cuando hizo eso, la niña se sonrió, estaba teniendo un bonito sueño le dijeron los cascarudos que estaban al tanto de los sueños, controlaban los impulsos de la niña. Y el conde decidió llevársela, tomó una manta dorada, y entre todos la alzaron, era demasiado pesada, la amarraron, y no haciendo mucho ruido bajaron después de dos horas de trabajo en equipo. Algunos moraditos perdían sus brazos, porque era tal la fuerza, que acaban por romperse las manos, o los pies, de tanto sostén. Una vez finalizada la tarea, partieron en su nave espacial, y los caballos voladores junto a unicornios celestes se la llevaron al Castillo del Conde cerca de Plutonio.
Al nuevo día, en una cama cubierta de flores y enredaderas ,Malena amaneció, incómoda, la cama era muy pequeña, todo era pequeño, creyó que estaba en uno de sus sueños, que era princesa de un castillo. Cuando vio a todos los hombrecitos que se le acercaban con desayuno, frutas, bombones, y flores, se asustó y saltó de la cama. Estaba gritando mamá desesperada, se refregaba los ojos y no lograba despertar, es que esta era su nueva realidad, ya no estaba en su casa, todo era otro mundo, completamente extraño. Lloró hasta que el Conde apareció. Le dijo que se calmara,. había sido raptada, por la realeza de Plutonio, que su nombre era Isaiais I, y que era el conde en ésta galaxia. Ella se reía porque creía que era un chiste.Hasta que cansada de buscar los porqués a cosas que no lograba responderse, decidió entender, que era real, que estaba pasando, y seguir las instrucciones de los cascarudos morados. Le contaron de las visitas nocturnos que ella nunca despertó ni se daba cuenta, le contaron de los deseos de la realeza de hacerla reina, y ella enseguida se maravilló tanto que salto de alegría y se puso a bailar con los cascarudos que estaban muertos de miedo con semejante cuerpo extraño. El conde decidió firmar un contrato diciendo que ella sería su condesa, viviría bajo sus normas y leyes de galaxia, que estaría trabajando aquí, que no tendría autorización de ver a su familia nunca más, de ahora en más ellos serían su familia, que tendría paseos y viajes por otras constelaciones, que podría enseñar y tomar clases en su casa, que tenia todos los gustos, joyas, vestidos, fiestas, marquesinas y demás para ella. Todos los juguetes y dulces de todo el mundo, y que tendrían un hermoso pasar, siempre y cuando aceptara casarse con el conde.
Fue mucho para Malena, acostumbrada a juguetes normales, muñecas, su mundo tan pequeño y gigante a la vez, chica con 10 años, no supo que contestar, pedía a gritos por su madre, ella no se encontraba. Amenazada por un reloj gigante d cucarachas verdes, y un banquete en la mesa principal delicioso, aceptó y firmó con su garabato primero.
A la noche, largaron una fiesta invitaron a todos, se sacaron fotos, bailaron hasta el amanecer, y comieron como reyes. Todos sabían quién era la nueva galaxia de Plutonio, estaban felices, querían conocerla, tocarle las manos, besara, era costumbre, pasaba a ser una celebridad muy grande. Su madre desde su planeta la buscaba incesante, creyó que estaba perdida, llamó a la policía, a su padre. Estaban todos buscando a Malena, nadie la vio, nadie sabía de su paradero, era una completa desaparecida. No sé como pudo la madre contenerse, caminó calles y calles, tomó fotos, fue a colegios, casas de amigas, visitó cada jugueteria del país, mando cartas al presidente, al gobierno a todos los organismos oficiales para que la ayuden, salia en los medios semanalmente, no paraba. Hasta que pasaron cinco años, supo que no la volvería a ver, empacó sus cosas, dejó su cuarto como estaba teniendo la esperanza que quizás volvería, lamentablemente perdió cinco años de su vida, era una adolescente seguramente ahora, de 15 años, de cabellos dorados, alta, flaca, elegante era toda una princesa. Pero no sabían nada de ella si estaba bien o estaba viva al menos.
Malena ya crecida, y lejos de su familia comprendió que jamás volvería que era parte de lo nuevo, que le gustaba, estaba cómoda, viviendo su historia, pero necesitaba comunicarle a sus familiares que estaba viva. Los amaba a la distancia y los esperaba para su cumpleaños numero quince. Se organizaba toda una fiesta tradicional en el castillo, todos de gala, de fiesta y ella se inclinaba ante la reina y danzaba con un vestido portentoso, único de doncella de cuentos de hadas o historias que solía leer antes de irse a dormir. La carta la mandó con algunos de los cascarudos que la rescataron de su habitación, para dejarla tranquila la selló y le compro un pasaje esperándola para la fiesta. Nunca supo como racionaría su madre, al saber noticias de su hija menos. Su madre, entró en una crisis profunda, le respondió que inmediatamente volviera, se había vuelto loca, estaba enojada, parecía un ogro, que necesitaba que volviera, era menor de edad, la policía la rescataría, que no hablara con ningún extraño ni creyera que era una princesa porque no lo,era. Furiosa llamó a todos los bomberos , detectives, policías para que la rescataran pero cuando les comentaba donde estaba su hija atrapada en un castillo en la Galaxia conocida como Plutonio se le mataban de risa en la cara, tildada de loca. La gente empezó a tomar distancia, algunos familiares no le llamaban creían que había enloquecido, algunos querían hacerle estudios y otros, los hermanos, internarla. Consideraban que había perdido su razón, estaba chiflada, como su hija iba a ser condesa de un pueblo fantasma, que no existe ni mucho menos raptada por cascarudos, era algo insólito.
Sin embargo, al no tener respuesta Malena, entristeció, al poco tiempo se olvidó de su familia, tiró todas las cosas que le hacían acordar que alguna vez fueron felices. Decidió dejar el pasado atrás y tomar las riendas de su vida, como mujer madura. Ya estaba muy lejos y era demasiado tarde para irse. Escapar,
Al poco tiempo se convirtió en una soberana ejemplar todos la querían en Plutonio, y se convirtió en reina en un pestañear de ojos. Era fabulosa, tenía clase, dinero, joyas, hermosa.
SU marido decidió, ir a la guerra por una cuestión de honor, y noticias más tarde, se enteraron que falleció en pleno campo de guerra por un bombardeo de los ingleses. Ella lloró desconsolada, quería volver, no encontró el sentido a su vida, se había enamorado de ese príncipe que le enseñó todo un nuevo mundo, que la protegió de todos los fantasmas, que comprendió su situación y la amó con muchas ganas. Ella estaba fuera de sí, tomó su valija sus cosas y se fue en uno de esos caballos alados, hablan pasado diez años cuando por fin volvía a su casa,. Tenía miedo que no la aceptaran que no le entendieran, hablaba otro idioma, estaba muerta de miedo, acompañada de sus amigos los cascarudos, fieles servidores de la corona, ella se presentó, tocó timbre como si nada, y salió una anciana de cabellos cortos, color ceniza, un poco encorvada que la miró estupefacta, era una princesa en pinta y le preguntó a quién buscaba. Ella dijo, soy Malena, la anciana no oía bien, estaba triste, arrugada como una pasa de uva, le pidió que elevara la voz. En seguida, Malena respondió con mucha fuerza, mi nombre es Malena, señora. En ese preciso instante, la anciana, lloró de felicidad, le tocó la cara con sus manos temblando de miedo, de emoción, llamó a todos a la puerta, y maravillados, no lograban entender si era su pequeña malena, o no.
Ella se sentó en la cocina, observó todo pero no recordaba absolutamente nada, su madre, la anciana ya tenía cerca de sesenta años, su padre falleció debido a una profunda depresión producto de no encontrar a su hija, es decir, a usted señorita. Su hermanos estaba en Nueva York estudiando para ser artista plástico, y ella se quedó en la casa, deseando, soñando, y rezando algún día volvieras a casa. La miraba de reojo y se daba cuenta de su crecimiento, de su busto prominente, de sus manos, de su belleza. Era impecable su atuendo, su forma de vestir, digno de una reina,. Hablaron por horas, tomaron té con masas, ella decidió pasar la noche en esa casa. Su casa de infancia, ya tenia 25 alis de edad. Ambas eran viudas, mujeres maduras, con grandes historias, admirables pero trágicas.
Malena, entró de nuevo en su habitación, estaba igual la dejó a sus diez años de edad, colorida, llena de elefantes, de colores, rosados y violáceos, amaba esos colores. Miró las fotografías, para encontrarse, pero no se hallaba en esas fotos. También sintió olores, tocó las paredes, hasta que algo le llamó la atención, una carta sobre la mesa. Una carta, recordó esa carta, donde empezó esta historia, el llamado oficial de parte del conde, recordó la mirada de la madre, recordó la pelea, los cascarudos, todo. Su cuarto una vez más, y decidió aferrarse a su almohada y llorar, la madre que no lograba dormir desde su cuarto de al lado, decidió entrar y abrazarla. Lloraron las dos hasta quedarse dormidas, abrazadas una con otra, pensando que quizás era tiempo de estar juntas.- Recordaron momentos, historias, cuentos, y ella se quedó a vivir para siempre. Le comunico a la realeza que era feliz, que volvió a sus raíces, que necesitaba tomarse un descanso, vacaciones, que estaba contenta con su madre, que necesitaba de verdad esto, hizo un pedido especial. Le sacaron la corona enseguida, la expulsaron de la corte, y no podría volver nunca más a Plutonio. Su vida de grandes lujos había terminado, en seguida, los cascarudos lloraron, le cantaron una canción de despedida y se fueron en sus caballos alados.
Cuentan en la galaxia de Plutonio que nunca más hubo reyes, que toda la monarquía se disolvió porque un cometa, o meteorito no se sabe bien, destruyó todo a su paso, que todos murieron, o lograron migrar a galaxias cercanas, o a planetas nuevos.
Cuentan, también, que de noche en el bosque, y en todos los puntos cardinales, los cuatro existentes, te pares donde te pares, se observan dos luceros muy juntos, uno al lado del otro. Dicen que son Malena y su madre, que andan recorriendo y descubriendo nuevos puntos, uniones, y son felices de andar de a dos por la vida, contentas.
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